4/27/2008

Este primero de mayo lo reivindicaremos lanzándonos sin miedo, y con desenfreno, al vació. Ese vacío que extrañamos con tanta ansiedad, y que nos es impedido cotidianamente, está lleno de besos y mordicos deseosos de ser compartidos en un cama gigante hecha ciudad/huerto, entre sábanas rotas y disfraces eróticos u hojas frescas cayendo mientras la tierra tiembla seduciendo nuestro contagiante salvajismo delictivo. La noche del sexo nos espera, a cualquier hora y en cualquier momento, pero en esta oportunidad con este detalle que amenizará la situación.

La lucha es larga, así que vamos meneando las caderas, seducidos por el pecado, la perversión y el amor criminal. Nuestras cuerpos se precipitan y sudan, nuestras sombras bailan como mariposas aleteando fuera de las jaulas, generando destellos de sensualidad que se pierden por todo el mundo. Lo que se pierde nunca se desperdicia. Nuestras pasiones no tienen límites, ni dueños, así que perdámonos. Cerremos los ojos a la vez, presionémonos las manos fuertemente, abracémonos y desgarrémonos la piel con los dientes apretando. Y perdámonos. Perdámonos en el vacío, una y otra vez, acompañados de nuestros secuaces y seamos víctimas del libertinaje.

Incitamos practicar delitos lúdicos para acabar con el aburrimiento que ordena la ciudad. Haremos el amor con nuestros compañeros y la guerra a nuestros patrones. No permitiremos que nos pongan límites, ni en nuestras mentes ni en nuestros cuerpos. Nuestros deseos son incontrolables. No solamente vamos a salir a la calle, si es que salimos, incluso también podríamos entrar pero nunca quedarnos quietos, sino que vamos a recuperar nuestras vidas, sin pedirle permiso a la policía y alejados de la náusea producida por las rutinarias manifestaciones ordenadas y disciplinadas.

La líbido está desesperada y no quiere mejoras laborales, ni adaptarse al sistema de ningún modo, sino acabar con el empleo y las horas de trabajo. Eros le coloca una barba al patrón y le introduce el dedo en el culo, pero no quiere nada en retribución, excepto la desaparición de la mercancía, sabe que la belleza está fuera del discurso sindical y que la Libertad ha sido maquillada y convertida en una vieja prostituta con quien todos quieren acostarse, por quien todos quieren pagar. Ya no queremos vender nuestros besos. Róbennoslos. Recuperemos el amor, el placer revolucionario.

4/22/2008

TP in the schooll!

Envía cartas anónimas de denuncia por aburrimiento juvenil dirigida a autoridades de centros educativos, o a tus propios compañeros. Pega comunicados de clausura, de hipoteca o, incluso, de subasta, en las puertas de ingreso o impide que sean abiertas colocando un candado de llaves extraviadas. Durante evaluaciones presenta exámenes vacíos, o responde con preguntas, pero difunde trucos sencillos y eficaces para plajear colocados debajo de carpetas y en las puertas de los siempre confidenciales servicios higiénicos. Demuestra tus dotes teatrales para conmover al auxiliar y simula estar enfermo para que te permitan salir de la escuela, o en casa, para que no te despegues de la cama. Seduce al resto de estudiantes para que dejen de serlo, alardeando de lo maravilloso que es disfrutar del tiempo sin horarios, condiciones, prohibiciones ni profesores tan estresados como quienes tienen que sufrir sus tareas. Demuestra la inutilidad de las clases e incluso la del inoportuno recreo y de otras tantas obligaciones y asfixiantes técnicas de motivación.

Liberarte de la escuela no te libera de la vida fuera de la escuela, que es aún peor. Puedes liberarte del aburrimiento y empezar a tomar la rienda de tu vida, pero nunca dejes de ser pretensioso, inconforme y provocativo. Ello será lo que te motivará a continuar sonriendo con todos los demás piratas de la tribu, incluso sin que los conozcas, dentro o fuera de las paredes de las instituciones de sufrimiento.

Inspirado en las conversaciones con “La monjita sin calzón”.
Info relacionada: http://escuelasenllamas.blogspot.com/

4/10/2008

Tal vez Durruti llevaba en el corazón
un mundo viejo.
"No tenemos miedo a las ruinas. Los obreros hemos construido los palacios y ciudades de España y América, podemos volver a hacerlo. La burguesía podrá hacer saltar en pedazos su mundo antes de abandonar el escenario de la historia, pero nosotros llevamos en el corazón un mundo nuevo y eso mundo crece a cada instante".

Para que el mundo nuevo no se quede encerrado en nuestros corazones, es necesario destruir el “mundo viejo”. El mundo viejo interno que habita en los seres humanos no se creó por si sólo, sino que es parte del mundo viejo exterior actual. No podemos liberar nuestro mundo nuevo por que el mundo viejo nos lo impide, para bien o para mal, el mundo viejo no morirá solo. Debemos atacarle hasta que no quede rastro de él. No sólo no le tememos a las ruinas, sino que les esperamos ansiosamente para desarrollarnos sin impedimentos, ni planificaciones previas. Mientras el humo adorne el festival anárquico, descansaremos y haremos el amor encima de ellas. Serán las ruinas del sistema, de sus fábricas, de su progreso, no las nuestras. Ya no querremos reconstruir una mierda del mundo viejo.

No necesitaremos más palacios, ni ciudades espectaculares; pues ambos tan sólo sirven para garantizar el mundo viejo, por tanto tampoco no sólo no necesitaremos patrones nunca más, sino que tampoco obreros que reconstruyan el mundo viejo. Matemos al obrero del mundo viejo que tenemos dentro y seamos niños desobedientes que no se toman nada con seriedad, sino que hacen su propia vida ahorcando el aburrimiento heredado por la historia impuesta. Que la diversión y el placer sean los medios para alcanzar la libertad. Y que la libertad sea el medio para lograr la diversión y el placer, también.

El mundo viejo crece a cada instante.
Esta creciendo ahora, mientras hablo con vosotros.


Los individuos se han convertido en instrumentos que respiran, no para vivir, sino para trabajar. Salarios, horarios, condiciones de trabajo, productividad, competitividad, rentabilidad, progreso, industrialización y miles de adjetivos continúan la aburrida y extensa lista de zancadillas que impone el sistema mediante el trabajo. Hemos nacido para vivir en libertad, y posteriormente morir con una sonrisa en el rostro, no para trabajar y morir del cansancio. El viejo mundo se fortalece y desarrolla por cada obrero que se frustra moviendo una palanca o por cada supermercado que es recibido de brazos abiertos en tu ciudad para fomentar nuevos empleos y más producción. No importa la lista de pretextos que tengan bajo la manga. No les creemos ninguna de sus palabrerías, lo único que queremos ver de uds. son sus cadáveres y convertir sus centros de consumo en cementerios.

Registro Re-créate, pendiente desde 22/09/07